Que tortura es ver hacia el cielo y notar lo insignificantes que somos
es mi condena desde que tengo 5 años…probablemente hable de mi estado de locura;
pero desde esa edad miro al cielo y siento un dolor terrible en el pecho, me siento tan diminuto, tan “nada”.
Ni siquiera enterarme que algún día formare parte de esas estrellas calmo mi pesar .
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